Historia

Antigüedad

A pesar de las escasas fuentes existentes al respecto, se sabe que la interpretación existe ya desde la Antigüedad; de hecho, la primera mención a esta profesión se remonta al tercer milenio a.C. y se encuentra en unas inscripciones de los monumentos funerarios de los príncipes de Elefantina. En Egipto y en el Imperio Persa existían también los intérpretes, e incluso un jeroglífico para designar esta realidad. También en Grecia y en Roma existía la actividad de la interpretación.

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Edad Media

En la Edad Media, destaca la actividad que se desarrolló en las escuelas de traducción, como la Escuela de Traductores de Toledo, en las que frecuentemente se realizaban versiones orales. Asimismo, en el marco de las Cruzadas, resultó necesaria la intervención de intérpretes, a los que se denominaba «dragomanes», hasta el punto de que hay autores que consideran este momento como el nacimiento de la interpretación diplomática moderna.

Las Siete Partidas

Edad Moderna

En la Edad Moderna, en España, los intérpretes desempeñaron un importante papel en los grandes descubrimientos de los siglos XV y XVI. Cabe destacar que ya desde los siglos XVI y XVII se fueron estableciendo normas en lo relativo a los intérpretes en el continente americano, mientras que la primera Real Orden aplicable a la Península Ibérica no aparecería hasta el año 1783.

A lo largo del siglo XIX se fueron sucediendo normas que regularían la actividad de los intérpretes jurados. También en esta época, comenzó a cobrar importancia la interpretación en el ámbito diplomático y político, y se dieron a conocer cada vez más los nombres de los profesionales, dejando atrás por primera vez el anonimato.

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La aparición del intérprete de conferencias

Según señala Baigorri en su libro La Interpretación de conferencias: el nacimiento de una profesión. De París a Nuremberg, a comienzos del siglo XX, la interpretación como profesión daría un importante salto cualitativo al aparecer en ella una nueva figura: la del intérprete de conferencias, una modalidad que surgiría a raíz de las circunstancias geopolíticas de la época y tendría su génesis, por tanto, en la Primera Guerra Mundial (1914-1918). En este momento eran de vital importancia aquellas personas que pudieran servir de enlace entre unidades militares que no se entendían entre sí: los intérpretes de guerra.

Algunos de ellos serían quienes, al finalizar la guerra, actuarían como mediadores lingüísticos en la Conferencia de Paz celebrada en París en 1919. En dicha conferencia, los representantes de cuatro de los países vencedores (Estados Unidos, Reino Unido, Francia e Italia) se reunieron para debatir una serie de temas que culminarían, entre otras cosas, en la firma del Tratado de Versalles y en la creación de la Sociedad de Naciones. La Conferencia de Paz de París se caracterizó por ser la primera gran conferencia multilateral en que se empleó sistemáticamente la interpretación en los dos idiomas oficiales de la misma: el inglés y el francés. Así, los oradores debían expresarse en uno de estos dos idiomas y, a continuación, un intérprete proporcionaba una versión del discurso en la otra lengua oficial. La técnica más utilizada era, por supuesto, la consecutiva, pero a esta se sumaron también la traducción a vista y el chuchotage o interpretación susurrada.

La interpretación en el período de entreguerras

Como ya se ha mencionado la Conferencia de Paz de París tuvo como resultado la creación de la Sociedad de Naciones (SDN). En esta, una vez más, se declaró la cooficialidad del inglés y el francés, de forma que, si algún orador deseaba expresarse en un tercer idioma, debería proporcionar él mismo un intérprete.

Cabe destacar, en este momento, dos hechos representativos de la progresiva profesionalización de la interpretación. El primero de ellos es la introducción de procesos de selección de intérpretes; el segundo se refiere a los logros en lo relativo a las condiciones laborales de los intérpretes freelance.

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Por lo que respecta al proceso de interpretación, la técnica predominante en la SDN siguió siendo la consecutiva. Sin embargo, esta técnica, válida en un organismo con solamente dos idiomas oficiales, resultaba poco aconsejable en otro foro, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde el número de lenguas era mayor. A partir de esta necesidad surgió la técnica de la interpretación simultánea.

En la segunda mitad de los años veinte, se fueron realizando ensayos en las sucesivas Conferencias Internacionales del Trabajo, y el sistema se fue adaptando a las necesidades que se detectaban. Con el paso de los años, se fueron sucediendo las mejoras, tanto a nivel técnico como en lo relativo a la formación de los intérpretes, con la organización de un curso específico en 1928. La SDN, por su parte, se mostró mucho más reticente a adoptar el sistema de interpretación simultánea.

Finalmente, se llevaron a cabo ensayos para comprobar la validez de la simultánea en las Asambleas de 1931 y 1932, pero el nuevo sistema no llegó a cuajar en la SDN, seguramente por la reticencia de los propios intérpretes. En efecto, la interpretación simultánea no se consolidaría hasta más de diez años después, en los procesos de Núremberg.

Los procesos de Núremberg

Los procesos de Núremberg tuvieron lugar en dicha ciudad alemana entre 1945 y 1946, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, y en ellos participaron Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia y la Unión Soviética. La consiguiente diversidad lingüística, acentuada por la presencia del alemán, constituiría un importante obstáculo para la comunicación durante los juicios. En esta situación, y ante la imposibilidad de recurrir a la consecutiva debido a la presencia de cuatro idiomas, el coronel Léon Dostert mostró a uno de los jueces las ventajas de la interpretación simultánea, que finalmente sería el sistema elegido.

No obstante, el mencionado predominio de la consecutiva durante el período de entreguerras significaba que el número de intérpretes preparados para participar en los procesos era muy reducido. Fue necesario, por tanto, pasar por un proceso de selección, basado más en la intuición que en pruebas fiables, pues no existían por aquel entonces, ni se disponía del tiempo necesario para crearlas. En algunos casos, los candidatos seleccionados, pasaban por un proceso de formación muy breve en el que se simulaba la celebración de juicios; en otros, se les enviaba directamente a la cabina sin ningún tipo de preparación previa. A esta falta de formación se sumaban las dificultades técnicas y logísticas, y también la velocidad de los oradores. Este último problema, no obstante, se solucionó mediante un sistema de luces que permitía a los intérpretes solicitar que se redujera el ritmo de elocución o bien que se detuviera por completo.

Mundo

Segunda mitad del siglo XX

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la profesión ha seguido una clara evolución. Uno de los cambios más significativos es el progresivo avance de la simultánea en detrimento de la consecutiva, a pesar de la reticencia de los intérpretes veteranos, que consideraban la simultánea como una amenaza a su estatus y posición. En efecto, es evidente que la simultánea resta visibilidad al intérprete y puede llegar a crear la sensación de que se trata de un trabajo mecánico. Sin embargo, estos factores no pudieron contrarrestar las múltiples ventajas que ofrece la interpretación simultánea.

Otro importante síntoma de progreso fue la progresiva consolidación de la interpretación como profesión, favorecida por la existencia de cada vez más cursos de formación específicos (solo en España hay en la actualidad más de quince universidades que ofrecen la carrera de Traducción e Interpretación) y por el establecimiento de procesos de selección de candidatos mucho más rigurosos para los organismos internacionales.

Si deseas más información sobre la historia reciente de la interpretación puedes leer: Baigorri Jalón, J. (2000). La interpretación de conferencias: el nacimiento de una profesión. De París a Nuremberg. Albolote (Granada): Comares.